domingo, 11 de julio de 2010

Pinchazo de la autopista de la costa

11.07.10 - 01:31 -
MANUEL BUITRAGO mbuitrago@laverdad.es MURCIA.
La intensidad de tráfico en la autopista Cartagena-Vera sigue descendiendo y está un 80% por debajo de las previsiones de la empresa concesionaria, que soporta la competencia de las autovías públicas y gratuitas
«Todos sufrimos la bajada del negocio. Las radiales de Madrid están igual que nosotros», se lamenta Aucosta

Un responsable del Ministerio de Fomento declaró hace años que el peaje de la autopista Cartagena-Alicante (en realidad, el eje muere en Crevillente) no era caro: el equivalente a un desayuno en una cafetería. El negocio estaba a la vista. El prurito de los políticos murcianos de que la Región se convirtiera en un territorio libre de peaje hizo que la barrera se pusiera en Campoamor, dejando 40 kilómetros libres hasta Cartagena, lo cual fue muy de agradecer por el público en general pero le hizo un roto a la concesionaria Ausur. Este vial está aguantando mejor que su gemelo Cartagena-Vera, que se abrió años después, pero su dicha no es total porque está encajando un significativo descenso de tráfico en los tres últimos años.
Según datos facilitados a 'La Verdad' por la propia concesionaria, este año se ha producido un descenso de entre el 46% (enero ) y el 30% (mayo) en la intensidad media diaria de vehículos si se compara con los mismos meses de 2008. A principios de año pagaron peaje 5.140 coches cada día en doble sentido, mientras que en 2008 fueron 8.021. En mayo, la situación mejoró un poco, pero con igual resultado negativo: 6.737 frente a 9.504.
La crisis se nota de forma especial en el bolsillo de los usuarios si se observa la evolución de los dos últimos años. Junto a eso, fuentes de Ausur critican el aumento de la obra pública en paralelo a la autopista que ha llevado, por ejemplo, a desdoblar parte de la nacional 332 Cartagena-Alicante desde Pilar de la Horadada hasta Campoamor, y después a Torrevieja. Cierto que con semáforos y rotondas que saturan este vial en verano, pero gratis total. Además, los conductores más avezados ya se conocen atajos en la Vega Baja para esquivar la autopista o pagar sólo uno de los dos peajes que tiene en el tronco central.
La mayor afluencia de tráfico la tuvo en agosto de 2008, con 12.852 vehículos diarios. Al año siguiente descendió a 10.419 y este ejercicio está por ver el resultado.
La autopista fantasma
Las empresas concesionarias esperaron en 2007 la oportunidad de equilibrar el negocio con la apertura al tráfico del tramo Cartagena-Vera, que daba continuidad a la AP-7 hasta Vera. La ruta de viaje desde Alicante a Almería estaba despejada por la costa para encadenar todo el flujo de ida y vuelta a través del nervio del Arco Mediterráneo hasta la frontera francesa. Las dos autopistas se iban a beneficiar mutuamente, pero no ha sido así.
El tramo Cartagena-Vera sigue siendo una autopista fantasma con un rendimiento muy bajo que ha sumido en la preocupación a Aucosta. «La situación no es halagüeña. Estamos entre un 70 y un 80% por debajo del tráfico previsto en las zonas de peaje. Eso nos preocupa. La situación es general. Está ocurriendo lo mismo con las carreteras radiales de Madrid», apostillan fuentes de la empresa. Atribuyen las causas a la situación económica y a los itinerarios alternativos que emplean los usuarios, que son cada vez más por obra y gracia de las hormigoneras del Estado y sobre todo de la Comunidad Autónoma. Águilas y Mazarrón son dos islas en el cordón más virgen de la costa a las que se llega por caminos públicos.
De entrada, 16 kilómetros de los 114 que tiene esta autopista son libres de peaje en las proximidades de Cartagena. A esto se suman las autovías Cartagena-Alhama a través de Fuente Álamo, junto a la de Totana-Mazarrón y la más veterana de Lorca-Águilas. Forman un entramado que ofrece otras vías de escape a los conductores para llegar a los principales puntos turísticos. Le ha hecho un agujero a la caja de Aucosta, 'robándole' viajeros. Por ejemplo, en los tramos más concurridos de la antigua carretera Cartagena-Águilas se superan en verano los 15.000 vehículos diarios. La autovía Lorca-Águilas llega a los 14.500 y la de Alhama-Mazarrón está por encima de los 13.000.
Freno a Marina de Cope
Frente a estas intensidades, dicha autopista tuvo su mejor mes en agosto de 2007 con 3.848 vehículos. Los dos años siguientes bajó a 3.697 y 3.361. En este ejercicio, los descensos están entre el 12 y el 29% sobre unas cifras ya de por sí bajas, puesto que los cálculos iniciales estimaban una media de 7.000 vehículos. Ningún mes se libra de una caída -con respecto al ejercicio anterior- desde que se puso en marcha, no sin un tira y afloja con el Ministerio de Fomento, que exigió las mayores garantías de seguridad para los túneles que atraviesan la Sierra del Aguilón, Lomo de Bas, Sierra de las Moreras y Sierra de lo Alto, con longitudes que oscilan entre los 400 y 2.300 metros. Un gasto extra que sumar a los más de 650 millones de euros empleados en su construcción, amén de un pico notable para preservar la amplia colonia de tortuga mora de la zona.
No hay que olvidar que se puede ir desde Alicante a Almería por las autovías estatales , y desde Cartagena a Alicante pasando por Murcia. Las constructoras arriesgaron creyendo que la amplia oferta turística del litoral tenía el suficiente tirón para asegurar el negocio, amén de la llegada de decenas de miles de turistas por los aeropuertos de El Altet, San Javier y posteriormente Corvera. En este esquema era una pieza indispensable el desarrollo turístico de Marina de Cope, uno de los mayores y más 'glamourosos' del Mediterráneo, que además está apadrinado por el Gobierno murciano. Era como el cuento de la lechera. A estas alturas, con el bloqueo que sufre el proyecto debido al parón inmobiliario, en Aucosta dudan de que se vaya a construir, razón por la cual no prevé ingresar en su cuenta de resultados la avalancha de turistas y propietarios de chalés y apartamentos que iban a llenar Cabo Cope.
Los detractores de esta autopista quizás se alegren de su mala suerte y piensen que el tiempo y el destino les ha dado la razón porque siempre han considerado un exceso este vial y todo lo que le rodea, amén de una amenaza para la preservación de la zona y su costa virgen. Este eje tuvo un azaroso nacimiento en 1994, cuando el Gobierno socialista de María Antonia Martínez apostó por mejorar la antigua carretera quitando curvas y desdoblando pendientes. Con el PP se optó por la fórmula de la autopista, cuya concesión se materializó nada más llegar Rodríguez Zapatero al poder. Los intentos del PSOE murciano de rescatar la obra y transformarla en una autovía sin peaje cayeron en saco roto.
Las autopistas han dejado de ser un negocio, al menos la que recorre la costa desde Alicante hasta Vera a través de Cartagena. Las empresas concesionarias, Ausur y Aucosta, están pidiendo oxígeno al Ministerio de Fomento para afrontar una situación que deja malparados sus balances económicos. El eje que une la ciudad portuaria con Almería está un 80% por debajo de la intensidad media diaria de vehículos que se había previsto cuando levantó sus barreras de peaje, hace ahora tres años. Nadie oculta un descalabro que empezó a manifestarse a los pocos meses de entrar en servicio. Desde entonces, la clientela ha ido bajando en picado y el tráfico apenas se entona en los meses de verano. ¿La culpa? Un conjunto de factores. Una mezcla entre lo previsible y lo inesperado: la crisis económica que adelgaza los bolsillos, la paralización del mayor proyecto urbanístico en Marina de Cope que iba a poner en órbita la zona y, sobre todo, los itinerarios alternativos de las autovías públicas -gratis total-, que han dejado temblando a las empresas concesionarias. A ello se une la cultura arraigada en la Región de Murcia de que las autopistas son cosa de otro planeta -de otras regiones- y que no hay que apoquinar por utilizar las carreteras. Que pague el Estado, se decía, cuando en realidad las obras se sufragan con dinero público de una forma u otra.

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